Rodando por Francia 5ª Etapa

20 de Julio de 2011
 Le Teich – Bazas   94,86 km. 

11:48 sentado al borde de la pista ciclable Míos-Bazas (una pasada de vía verde), acabo de comerme un par de bollitos que compré en un Ldl esta mañana en Biganos-Facture.

Esta noche pasada también ha llovido, para no ser menos, pero a pesar de la fiesta latina que tenían montada he dormido bien.
Por la mañana he remoloneado un poquito. Se atisbaban unos rayitos de sol alegres y esperanzadores. Baño, desayuno café con leche y croissant, curioso, pero me han servido directamente el croissant en la mano, de mano en mano y por cierto en la cafetería y en la zona de juegos fumaba todo el mundo, ya no somos solamente los españoles cochinotes... Jeje.
Salí del camping Her Helena en Le Teich sobre las nueve y directo hasta Bíganos, primero carretera pero luego ya pista ciclable paralela a los coches.

Al pasar el túnel de las vías del tren antes de la estación, se toma ya esta maravillosa pista que en realidad es la Vía Verde Mios – Bazas, por la que por cierto apenas me cruzo con casi nadie.

Tras pasar Hostens y tomar un café con  leche en una coqueta cafetería, en la que el dueño como chapurrea algo español y yo chapurreo en general, mantengo una grata conversación sobre la crisis. Él conoce Gandía, Javea, Valencia, el Mongó.

Al salir de Hostens vuelve a hacer acto de presencia la lluvia con algo de vientecillo, me refugio de ella un rato en la antigua estación de Le Chemin de Fer de Tuzan.

Apenas para un poquito y emprendo la marcha y así una y otra vez. Deben faltarme apenas 18 kilómetros para Bazas y empiezo a desesperarme, para colmo algo en el sillín no me hace ir cómodo, arrecia más aún la lluvia estoy mojado por fuera y especialmente por dentro por todo lo qu eme hace sudar el traje de lluvia. Me despisto a la entrada por un polígono industrial y jamás me alegré tanto de ver un cartel como cuando vi la señal de Centre Ville.

No hace tiempo de camping, tampoco encuentro ninguno que se anuncie. Entro por fin en la ciudad, encuentro una residencia que publicita cama para el Camino de Santiago pero nadie atiende a mis llamadas de bonjour en la recepción. Definitivamente me voy y tomo dirección del centro más centro, la plaza donde está el Mairie, la oficina de turismo y una súper iglesia bastante grande por cierto y gris como casi todos los edificios antiguos de esta zona.

En la plaza de la Catedral (que así se llama de verdad la plaza) también estaban la  Mairie y la Oficina de Turismo, pero todo cerrado, son ya las seis y media de la tarde. La plaza está desierta y me encuentro una bendita fumadora ejerciendo de ello a la puerta de una tienda taller de restauración de muebles y objetos de arte y decoración en general. Le pregunto por si sabe de algún lugar para dormir, camping, hotel o lo que sea,  sale el marido que chapurrea  también bastante español  como ella (estuvieron la semana pasada en Roses), hablan entre ellos en francés, ella hace algunas llamadas, pero no hay suerte. Mi cara de seolación debió ser un poema, porque el marido no tarda en decirme que en su casa tienen una cama libre ,que si no me importa quedarme en su casa. ¿Importarme? ¡Todo lo contrario, si estoy exhausto, mojado y a medio camino ya de la desesperación absoluta! Encantado y emocionado de encontrarme ángeles custodios. Y allá que nos vamos con la bici en el remolque de una furgoneta, porque viven a un kilómetro y pico de la ciudad, en plena naturaleza, ciertamente un lugar aislado, mucho.

El sitio es perfecto, la cena buena y la conversación a base de chapurreo internacional resulta fluida y familiar. Por si se me olvida y para agradecerles tamaña hospitalidad os diré que él, se llama Etienne y ella Melissa.

La cena y la sobremesa se hace con un  vino de El Penedés que se trajeron del viaje de la pasada semana y una copita de un licor primo hermano del coñac que ellos llaman Armanyac. Yo como no soy de mucho beber ni entendedor de bebercios en general solo diré que estaba bien el Armanyac este, que seguramente estará muy bueno porque es de elaboración familiar y la botella es de 1965.

Bueno pues nada, la conversación se ha alargado, es la una de la madrugada cuando nos retiramos a descansar. La verdad es que dormí muy a gusto.  La habitación, como el resto de la casa muy confortable y acogedora. Llueve un poquito afuera, pero esta vez las gotas se quedan mudas en lo alto del techo de tejas. La Nana está fuera pero también cobijada bajo techo, será la primera y la última vez que durmamos ambos tan a buen recaudo en todo el viaje. Me siento cómodo y agradecido, pienso en Etienne y en Melissa pero pronto me vence el sueño. Duermo feliz.

Rodando por Francia 4ª etapa

19 de julio de 2011
Biscarrosse – Le Teich  65 km.
12:49 Estoy en un chiringuito muy fashion en medio de la nada, bueno, apenas a unos kilómetros de la Duna de Pilat, donde me tomo una Coca-cola y un cortado y cómo no, arrecia el temporal.

La noche en el camping del lago de Biscarrosse ha sido dura, tal y como me indicó ayer tarde el personal del camping, por la noche hubo vientos huracanados y llovió a manta, casi sin parar, no entró agua en la tienda pero a mi alrededor chapoteaba las gotas de lluvia que parecía estar justo en medio du Lac.
No ha parado de llover hasta las nueve de la mañana, he aprovechado un claro para desmontar el campamento; la tienda y la rafia, todo lleno de arena.

Desayuno café con leche (2,80) y salgo bordeando el lago siguiendo la pista ciclable, que me ha hecho dar una vuelta completa al inmenso lago, si hubiera ido por carretera hubiera llegado aquí mucho antes, pero no me arrepiento, ha sido un gustazo la rodada aunque tenía algún tramo empinado.
Hoy imposible sacarse el equipo de lluvia, cuando arrecia el temporal no da tiempo a nada.

Parece mentira pero aquí no tengo cobertura en el móvil, ¿pero no era Francia la capital espacial de Europa? Pues se ve que el satélite anda hoy sin pilas.

Ayer se me rompió la riñonera que me compré de los chinos, era de esperar. La sustituyo por una mochila de treking que llevaba en la alforja, pero no es lo mismo, tengo que solucionar rápidamente este asunto de la bolsa de manillar impermeable para la NANA

Definitivamente estoy en la Dune du Pilat, aquí parece que esté toda Francia a pesar del mal tiempo que está haciendo. Hay muchos tenderetes de souvenires, de burguers y por supuesto pizza. Aparco la bici, pero no me decido a subir a la duna, estoy algo cansado de viento y de lluvia.
Son las 14:47, tomo la decisión ya de alejare del mar rabioso y de su permanente viento y aunque desando unos pocos kilómetros me decido ya por empezar el track que tengo que me acercará al Canal.

Bueno, conste que lo intenté, tomé el track que me bajé del Wikiloc y al principio genial, pero después de unos 20 kilómetros bonitos me encuentro con una pista de arena que calculo tendrá unos ocho kilómetros, después de los cien primeros metros, las ruedas se traban demasiado, sigue lloviendo y tengo miedo de quedarme en medio de ninguna parte y sin nada para, cenar y el móvil sin mucha batería que digamos. Medito un poco mientras enciendo la pipa.
Decisión, salir de la dichosa pista y buscar una alternativa mejor. La única posible a la vista del mapa es volver a subir hacia arriba, hacia la bahía de Arcachón. Allá que voy elegantemente vestido con el traje de lluvia y la propia lluvia que me está tomando una querencia ya preocupante.

Son ya las seis de la tarde, si no hubiera tomado la alternativa anterior a estas horas podría estar ya en Arcachon y disfrutar de la que intuyo debe ser una bonita ciudad, pero no, es muy tarde, llueve y a duras penas llego a Le Teich. Justo pasando por la puerta de la casita de la Policía Municipal, arrecia la lluvia que da miedo, me refugio en el mini porche de los polis y cuando para, entro preguntar por algún camping.

Me indica que el único que hay es el Her Helena, pero que tengo que desandar unos dos kilómetros y la carreterita tiene un tráfico de narices.
Allá que me voy, el camping está bastante bien, parcela con electricidad incluida 21 euros, mucho mejor, que el de ayer que se las daba de alto estanding. ¡Que va... de eso nada! Este es mucho mejor, tranquilo, recogido y con fiesta latina incluida a juzgar por la música que ponen en la megafonía del bar. Espero que la fiesta no dure mucho, aunque están asando un bicho entero e igual les cuesta mucho, de digerir. ¿Quien dijo que los, franceses cenan pronto? Pues estos deben de estar un poco cruzados con español, porque son las 8:33 y aún le están dando vueltas al bicho que ya huele a chamusquina, yo por si acaso me he metido  entre pecho y espalda una montaña de patatas fritas con ensalada y un Croque Monsieur.

¿Y mañana? Pues no tengo ni idea, si la lluvia me permitiera salir antes intentaré llegar cerca de Burdeos para coger el canal, claro, todo depende de esta dichosa lluvia a la que no me acabo de acostumbrar y en especial en los momentos de montar y desmontar el campamento.

Creo que con cada viaje, por corto que sea, siempre aprendo cosas nuevas, a veces no me doy casi ni cuenta de ello hasta pasado algún tiempo. De momento en este ya he aprendido que el peso no importa, lo que verdaderamente hay que tener en cuenta es una buena organización de los materiales, cada cosa en su sitio y a poder ser siempre en el mismo orden.

Otra cosa es que esta tienda a pesar de ser de dos plazas es algo pequeña, o especialmente baja. Para dormir vale, pero para estar mucho tiempo dentro, como me está obligando en este viaje la lluvia, pues como que no. Qué menos que poder estar sentado en el taburete. De tanto rato sentado o recostado, se me cansan  las cervicales, me entran calambres en las piernas, un quilo más bien vale medio metro de altura y un metrito de avance no estaría mal para dejar zapatos, alforjas o cualquier otra cosa que ayudara a estar más holgado.

Creo que el acumulador que se carga con la dinamo de buje ayudaría a no estar tan pendiente de buscar enchufes donde cargar el móvil o las pilas del GPS .

Y en especial, la lección más aprendida es que aún no he aprendido a preparar rutas, estas que estoy utilizando  no son  mías, sino bajados de internet y lo dicho no hay que fiarse un pelo. Mañana creo que ya pararé cerca del Canal y probaré el track orientativo que me pasó Sargantana, a ver si me va mejor la cosa que con los usados hasta ahora.

Las fotos de la 4ª Etapa.

Rodando por Francia 3ª etapa

18 de julio de 2011 
St. Julien En Born – Biscarrosse  81,29 km.


Volvió a llover gran parte de la noche con algo de viento escandaloso al menos desde dentro de la tienda. Llueve a las siete de la mañana, remoloneo pues un poco y a eso de las nueve levanto el campamento. Antes de emprender la rodada me dejo atracar por un bandolero sin trabuco, que por un café con leche y una rebanada de pan si tostar, ni mermelada ni nada me cobra cuatro cuarenta.

Desde que salgo de St Julien en Born, todo son pistas ciclables entre bosques instalados sobre las dunas de arena, como seguirá toda la ruta hasta Mimizan Plage en donde para a comer.

Mientras como diluvia y para alternativamente pero no deja de chispear, no tiene buena pinta la cosa del tiempo para esta tarde. Mimizan Plage está abarrotada de chiringuitos y puestos de venta de recuerdos y artículos de playa y también repleta de turistas y veraneantes que desaparecen casi por completo en el momento de más lluvia para reaparecer como por arte de magia en el mismo instante que decrece la intensidad de la lluvia.

No encuentro la pista ciclable que debería seguir y me aventuro por sentido común y por supuesto, definitivamente abandono seguir el track que tengo, este tío siempre fue por carretera. Ahora voy por pura orientación y preguntado de vez en cuando.

En la Oficina de Turismo de Mimizan Plage me han dado un mapita muy chulo sobre las pistas ciclables en Aquitania y además está en español. El mapa es parco  pero será suficiente creo.

Unas veces coincido con el track, otras porque voy siempre buscando las pistas ciclables que no son siempre fáciles de encontrar, el track se aleja. El paisaje es casi siempre el mismo, foret y más foret, unos recién plantados, otros adultos y copiosos y con frecuencia montones de troncos troceados. Le foret c'est la vie, rezan bastantes carteles.

Paro a tomar la Coca-Cola de media tarde en un pequeño bar que se llama Don Pablo que está en un cruce de la carretera pasando por Ste. Eulalie en Born. Lo regenta una mujer mejicana, por fin puedo conversar 15 min de manera fluida en español.

Sigo hasta Biscarrosse por pistas ciclables, busco la playa para quedarme en un camping, pero tomo una pista ciclable que en lugar de playa me lleva hasta un gran lago con embarcadero y todo, l’Etange de Cazaux et de Sanguinet. Ya es algo tarde, Biscarrosse Plage queda algo lejos y me alojo en un camping allí mismo junto al lago. Es el camping Campeole, es muy grande y muy caro (el más caro de todo el viaje y el menos recomendable desde mi punto de vista). No tienen tienda supermercado, tan solo un bar tipo chiringuito donde hacen lo mismo que en todas parte, pizza y algún sándwich. Me quedo, qué remedio. Monto la tienda, uno del personal del camping me informa que se esperan vientos de 105 km hora y no se equivocó mucho. Ahora casi a las 11 de la noche sopla vendaval y llueve, como todas las noches para no variar. Hay mucho silencio en este camping, sólo se oyen las gotas de lluvia repiquetear en el techo de la tienda y el viento en las copas de los pinos y bandeando la tienda.
Las fotos de la 3ª Etapa

Rodando por Francia 2ª etapa

17 de julio de 2011
Capbretón –  St. Julien en Born 63,94 km

13:45 Al final me decidí a salir después de estar lloviendo toda la noche y hasta casi las diez de la mañana. Salí a las 11. Recogí el campamento y saliendo de Capbretón volvió a llover acompañado además de un fuerte viento marinero. Me refugio en el alero de un mini centro comercial de la playa. Para y sigo rodando primero callejeando por urbanizaciones de veraneo (supongo) hasta encontrar la pista ciclable (exactamente un carril bici)  pasando por un lago a la salida de la ciudad.
El dicho lago es bastante grande, en la orilla paralela a la playa hay muchas construcciones de chalets, incluso pequeños embarcaderos, en la parte contraria que es por la que circulo, de vez en cuando hay tramos de paseo, tramos de dunas asilvestradas y lo quye es mejor (para mí) de vez en cuando algún chiringuito con bastante poca clientela. En uno de ellos, creo que era el último ya,  me tomo un cortado. Pregunto por la Vía Verde que quiero tomar y que me consta que pasa por allí. En el chiringuito no tienen ni idea y a algunas personas que van en bici también les pregunto, pero se quedan asombrados, no tienen ni idea.

Al final siguiendo por el mismo carril bici paralelo siempre a la carretera  la encuentro, justo lo mismo que le debió pasar al del track que estoy siguiendo, porque ahora si voy sobre la línea de puntos. La vía es preciosa y muy cómoda a pesar del mal tiempo y el viento que arrecia.
Llovizna ahora un poco, luego jarrea durante unos minutos y a pesar de eso la rodada es rápida y cómoda. Pasando por Vieux Bocuau paro a la entrada de un camping, hay un bar y tienda. Como un plato combinado de dimensiones extra, cerveza y cortado (total14,40 euros) En el momentito del cortado escribo en el editor de notas del móvil estas notas.

El tiempo sigue desapacible, llovizna a ratos y el viento sopla con rachas algo fuertes. Por la vía verde y después por carreteras bastante tranquilas aunque sin arcén me propongo llegar hasta Mimizan y buscar un camping de los muchos que debe haber por allí.
Voy algo cansado por el viento y cuando aún me faltan unos 30 km me paro en una terracita de bar en Vielle St. Girons a tomar una Coca-Cola bien fresca.
Poco más adelante paso por un cementerio en  el que me encuentro una cosa curiosa: he visto higueras creciendo sobre muros y también  muchas clases de plantas viviendo en cornisas pero jamás vi un pino creciendo en lo alto de un contrafuerte esquinero de la capilla del cementerio poco antes de Lit et Mixte. En esta ciudad están en fiestas, tienen una iglesia grandiosa y había bastante ambiente turístico y un monumento a los soldados caídos en la liberación de Francia (bueno monumentos a héroes, mártires y soldados caídos abundan por todas partes).

Sigo, voy ya algo cansado. Pasando por St. Julien en Born pregunto a una policía municipal sobre camping en el pueblo, me indica que aqhí mismo, siguiendo la carretera hay uno, el camping municipal La Passarelle, no me resisto y entro, arrecia demasiado fuerte el viento, me quedo aquí. Montar la tienda con semejante vendaval es todo un poema, pero lo consigo. Ducha y colada que tiendo para que se seque con el viento en unos hilos atados del manillar de la bici. Pero mi gozo en un pozo, aún no ha anochecido y acaba de caer una tromba de agua imponente, ya no salgo de la tienda a recogerla, mañana ya se secará atada sobre los bártulos (ingenuo de mí que pensaba que esto de la lluvia iba a ser algo pasajero).
A ratos desaparece el viento y queda una paz y un sosiego encantadores, pero hace frío y tengo miedo a resfriarme, que hoy, sin  contar la ducha reparadora ya me he mojado varias veces. Mañana hacia Arcachón y si es posible hasta Burdeos, aunque bien podría empezar el Canal sin pasar por la gran ciudad, ya veremos, si eso mañana me lo pienso.

Rodando por Francia 1ª etapa

16 de julio de 2011
Irún – Capbretón 74,93 km.

11:00 -Descanso un rato tomando una Coca-Cola en un chiringuito a la entrada de Biarritz por la playa, con la lata en la mano me pongo a la sombra de un retorcido arbolillo. Abajo en la playa suena una voz por altavoz, parece una competición de surf a juzgar por la cantidad de gente que se acerca a la playa provista de tablas de todos los tamaños y colores.

La rodada no está resultando tan facilona como pensaba. Un continuo sube y baja por una carretera de costa atestada de coches en esta mañana de sábado de julio. Pero reconozco que la suave y tamizada sombra de este arbolito y la brisa marina en este banco de listones de madera pintados de verde me ha reconfortado bastante.

12:35 Desde que salí de Biarritz la cosa ha mejorado, mucho más llano y bastante carril bici paralelo a la carretera. Seguramente si hubiera tenido el mapita de las pistas ciclables de Aquitania que conseguí después, hubiera podido ahorrarme algo más de carretera.

Acabo de llegar a Bayonne está lleno de turistas. Me gusta esta ciudad, su catedral y claustro que me limito a mirar por desde fuera a través de una puerta cerrada con una cancela de gruesos barrotes metálicos. Me siento en unos escalones de piedra en un lateral de la catedral. El tiempo está bastante nublado ahora, pero alrededor de la catedral hay muchos tenderetes de artistas exponiendo su obra para vender, alguno haciendo retratos en vivo. En general están supertranquilos, por lo que intuyo que no lloverá, al menos de forma inminente, aunque yo no apostaría por ello.

El bus que circula por aquí es enano, de color naranja y eléctrico, pasa bastantes veces por delante de mí y casi siempre va con pocos viajeros.

La gente le hace fotos a mi bici, algún guasón pregunta si es eléctrica, esto mismo me lo preguntarán bastantes veces a lo largo del viaje. Supongo que se asombran de verla tan pequeña y a la vez tan cargada.

14:30 Llego a Capbretón, lo primero que hago es tomarme un café con leche y una barrita en el Café de la Gare, supercolorido, algo extraño y aparentemente superbarato lugar para comer que atienden dos mujeres muy atentas. El café con leche 1,50 y debo responder una vez más que no es una bici eléctrica, que es una plegable y que venimos los dos al chino chano desde Irún, se asombra la camarera de mi respuesta y la verdad, yo también me asombro y eso mismo me hace sentir un poco héroe.
Pregunto por alojamiento, la señora no lo tiene muy claro. Fumo un poco, aclaro las ideas, igual sigo un poco más adelante que aún es bastante temprano. Decido finalmente que para hoy ya está bien, que me quedo en este sitio.
Me cuesta Dios y ayuda encontrar alojamiento, pregunto, persigo las indicaciones de la Oficina de Turismo, cuando la encuentro estaba cerrada todavía. Una vez abren pregunto, hoteles ocupados, solo libres algunos de precios desorbitados, pregunto por camping, me señala tres, pero con bastante mala traza porque me cuesta mucho de encontrar al menos uno, pregunto varias veces hasta que el final un amable francés me dice que está ahí mismo y además era verdad, justo a la vuelta de la esquina estaba el camping.
Definitivamente me alojo en el camping municipal La Civelle, 21 euros con 20 céntimos. Muy amable la gente del camping, tienen mucha paciencia conmigo. Monto la tienda en una amplia parcela para mí solo, pero a pesar de la amplitud, monto la tienda junto al seto, por aquello de apoyar sobre él la bici y no sentirme solo en medio de tanto espacio. Me ducho, hago colada y a tomar una cañita de 2 euros con 20 céntimos, pero me la tomo muy a gusto. En este camping tienen un área de servicios bastante cutre pero eficaz que es lo que cuenta. No tienen wifi ni Internet ni nada, pongo una nota en el hilo de Rodadas con el móvil, especialmente para que los colegas sepan dónde estoy y que estoy bien.
Dado que estuve toda la noche sin dormir viniendo en el bus y todo seguido ponerme a rodar hasta aquí, me vendrán de perlas estos horarios tan desbaratados de los europeos estos. Cenaré pronto, pero que muy pronto y me acostaré en seguida, de paso procuraré madrugar mucho mañana, que muy a mi pesar soy de poco madrugar, sé que así el día cunde más. Voy ya al mini centro comercial del camping a cenar un poquito (mal y a precio de alta cocina, a juzgar por lo que he visto en la pizarra). En cualquier caso, seguro que todo habrá valido más de lo que cuesta, espero seguir pensado así hasta el final del viaje.

En otra cosa que tampoco he acertado ha sido e la elección de los tracks de esta zona de Aquitania. La persona de quien me lo descargué del Wikiloc, hizo más carretera que camino y pistas ciclables. La dichosa carretera costera, en este sábado central de julio era un hervidero de coches, eso sí, todos muy respetuosos, no he tenido ni el menor sobresalto.
El camping está repleto, como casi todos los que me encontraré en el viaje, muchos campistas habituales pero también muchos jóvenes en pandillas. Un numeroso grupo de ellos están en algún tipo de festival de surf, hay muchas tablas alrededor del campamento que tienen perfectamente organizado. Pensé mientras cenaban que con tanta algarabía igual la noche resultaba algo movidita, pero no fue así, en realidad hubo bastante tranquilidad a pesar de que la gente no se acostó tan temprano como yo preveía.
Dentro de la tienda ya noto repiquetear las primeras gotas del viaje, al principio es un sonido tenue y lento, poco a poco se acrecienta y es mi primera experiencia de tienda de campaña bajo la lluvia, no porque nunca antes había llovido en mi vida, sino porque apenas esta era la tercera vez que montaba una tienda de campaña. Mientras oigo la lluvia y me asombro de que no entre ni gota dentro, repaso un poco el día y lo que más me viene a la cabeza era un mal recuerdo de un episodio ocurrido esta misma noche en el bus de Valencia-Irún, la Guardia Civil nos desvió a un área de servicio, subió y se llevó al chico que viajaba a mi lado. El guardia civil vino, se dirigió a él muy educado preguntando si era el sr… el chico asintió. Acompañeme por favor. Y sin resistencia ni palabra alguna, el muchacho se bajó del autobús, sacaron del maletero su bolsa de viaje y subió al coche patrulla. El autobús siguió su marcha hacia la autopista, una mujer del otro lado del pasillo que ya estaba en el bus cuando yo subí en Valencia me susurra… “un menor que se había fugado de casa…” Se me queda mal cuerpo, pensé en el sufrimiento de los padres y en el propio sufrimiento del chico para tener que fugarse de casa… Me quedé triste, de la misma manera que me quedo triste ahora cuando recapitulo.

Las fotos de la jornada:

¡Hace un añito ya!

Estoy convencido, sin lugar a ninguna duda que ella ha sido uno de esos encuentros que te cambian la vida ya sin posibilidad alguna de encontrar punto de retorno.
A mi me gusta pensar en que su hallazgo no fue en absoluto casual, sino la respuesta justa, precisa y medida a una situación de conflicto interior, o exterior, o circunstancial, ¡ve tu a saber!
Me gusta pensar en que ella fue una respuesta harto reflexionada tras dolorosas sesiones de autoexploración, tras las que un cursi y poco espontáneo ”Albricias” o tal vez un trasnochado ”Eureka” se pronuncia mientras la bombilla llena esplendorosa y al completo el bocadillo de la viñeta.
Me gusta también pensar que salir a su encuentro, hallarla y quedármela visto y no visto, fue una jugada maestra de habilidoso estratega, de esos que resuelven una situación de conflicto en un plis plas movido por la seguridad y el aplomo atesorado en incontables lances, en delicados y complicadas cuestiones diplomáticas.
Me gusta también pensar que todo lo bueno que ya he recibido de ella y todo lo que aún espero recibir, es el efecto inequívoco de beber la poción mágica que el más difícil de encontrar de los druidas, hizo para mí, tras conocer mi historia y consultar polvorientos pergaminos que conserva, durante siglos en una cueva a buen recaudo de las ansias de todos los indianas jones del mundo.
Me gusta pensar que su encuentro llenó completamente y a rebosar incluso, cientos de molestos baches que estaban complicando en demasía mi camino.
Llegó, vino para quedarse y se queda, en lo que de momento es su refugio, la penúltima habitación a mano izquierda del pasillo, después y con el tiempo, tendremos, es muy posible, cuarto común y tal vez, incluso tenga ella algún hermanito. Pero de momento, ella, mi bicicleta, es la preferida.

Tenía que suceder

Jueves, a pocos minutos para las nueve de la noche. No es que se me haga tarde pero tampoco andamos sobrados de tiempo. Entro en la habitación, ella está allí, siempre está allí desde que la trajimos a casa. Mochilita con nuestras cosas (las mías, las suyas). La cojo, la acompaño como siempre para salir de la habitación y enfilar el pasillo hacia la puerta.

Apenas salimos de la habitación, un par de pasos por el pasillo y enseguida noto que algo no marcha, la noto rezongona. Si no la conociera bien pensaría que hoy no le apetece salir, venirse conmigo. Sé que no es eso. Algo le pasa. Unos costosos pasos más, estamos a la altura de la cocina, la luz del fluorescente que filtra la cristalera nos alumbra ahora pero sigo sin ver el motivo de su cabeceo oscilante. Aprieto el pulsador del aplique del pasillo y enseguida entiendo sus razones.

Efectivamente, no estaba bien. Sabía que algo así tarde o temprano pasaría. Hasta ahora había gozado de una salud envidiable. Se había criado en casa con suma facilidad, como quien dice sola. Ni una queja, ni una molestia. Pero era de suponer que pasaría. Se me cae el mundo encima, no por la prisa que ya empiezo a tener para acudir puntual al ensayo del coro; me he quedado petrificado, la prisa no puede luchar contra mi desolación.

La devuelvo con el máximo cariño de que soy capaz a la penúltima habitación del pasillo a mano izquierda. Procuro evitar un exceso de presión cuando la acompaño. Sus rodados pasos son lentos pero sigue sin quejarse. La acomodo en su sitio, creo que me mira como pidiendo perdón por lo que le ha pasado, por el perjuicio que me ocasiona.

La miro, procuro sonreirle ocultando el desazonamiento que siento. Sé que ella no tiene la culpa, sé que de eso nadie tiene la culpa. Venga bonita no te preocupes, descansa que no tardo nada en volver y le ponemos solución. Saco de la mochila sus cosas y dejo las mías (y entre ellas las partituras del ensayo del coro). Apago la luz y salgo de la habitación sin hacer mucho ruido hasta llegar al zaguán, cojo del estante de piedra las llaves del coche y salgo disparado hacia la otra punta del pueblo.

Será lo que estamos ensayando, será que no tengo la cabeza donde debe estar, se me hace larga la espera hasta llegar a casa y comprobar como se encuentra. Igual, nada ha cambiado.

Sabía que tarde o temprano sucedería y sucedió. Debió ocurrir ayer noche, cuando juntos volvíamos del ensayo de los miércoles. A saber en qué calle encontraría ese virus punzante que me ha dejado coja a la niña. Bueno, no hay que darle más vueltas. Se impone una solución y debo dársela yo. Es mi responsabilidad, es mi niña y yo soy su todo.

Sucedió y en el fondo no se cómo apañármelas. Tengo alguna idea. Alguna vez, poquísimas lo he visto hacer. Debo ponerme y sobreponerme. Al fin y al cabo (dirá la gente), ¡tan sólo es un pinchazo!

Efectivamente, será sólo un pinchazo, pero es su primer pinchazo, nuestro primer pinchazo.
Ella está ahora mismo en la penúltima habitación del pasillo a mano izquierda, allí con la luz apagada y la rueda delantera pinchada.

Han tenido que pasar casi un par de días para poder resolver el pinchazo. Obligaciones personales y familiares y especialmente que ella no me pedía con urgencia la reparación, han impedido que pusiera remedio con más celeridad. Aunque en el fondo, ¿a quién quiero engañar? La verdad es que lo he ido dejando por miedo a meterle mano al arreglo.

Es ya sábado por la tarde, dentro de unas pocas horas si el tiempo no lo remedia tenemos que salir ella y yo, en compañía de buenos amigos a una rodada desde Algemesí al Mondúver (ida y vuelta). No debo prolongar ya más esta agonía. Me pongo manos a la obra.

Esto de arreglar un pinchazo (al menos lo de cambiar una cámara) lo he visto ya hacer en dos o otres ocasiones, lo de poner un parche eso sí que no. Pero vamos a ello.

No me ha sido tarea tan sencilla como parecía sacar la cámara pinchada y menos aún poner la nueva pero hecho está y la pinchada con su parche. De momento la niña ya está bien o eso parece, que no pasan más de unos pocos minutos que no entre y vuelva a entrar constantemente en la penúltima habitación del pasillo a mano izquierda y que oprima (eso sí con mimo) entre los dedos pulgar e índice de la mano izquierda la cubierta de la rueda delantera. Aparentemente todo está normal, la sigue teniendo inflada y bien inflada. Vewremos que tal mañana... que por las noches ya se sabe, los males son más males pero cuando amanece la cosa cambia... o así lo deseo.

Ttenía que suceder y sucedió, temía que llegara este momento de ciclista primerizo y aunque lento, me siento orgulloso, creo que dí (anque lento) la talla. La niña ya está lista y yo mucho más tranquilo.