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Bendito expositor Sra. Bibliotecaria de Manises

26 Mayo 2009

Eso bendita Usted y el expositor de novedades.

Para mi es inevitable dirigirme aunque sólo sea cuando paso de visita, hacia ese humilde expositor de novedades que muchas veces no lo son tanto pero que para mi, lector a trompicones siempre me descubre nuevos mundos en los que habitar durante unas pocas horas…

Se que el expositor es humilde, como lo son las propias instalciones de la biblioteca en general… ¡pero qué útil! Genial por todo cuanto se descubre a través de él… y en especial estos días… qué maravillosa idea la de exponer en parte principal una seleccion de la obra de Mario Benedetti… cita ineludible para estos días.

Gracias Sra. Bibliotecaria… con qué poquito se nos hace feliz… Besos.

Pueblos abandonados pueblos en la memoria

12 Marzo 2009

Me acerqué esta mañana hasta Manises, leí en una de esas agencias de noticias comarcales la inauguración de una exposición cuyo título en valernciano es: Pobles abandonats pobles en la memòria”… tranquilidad para todo el mundo que está toda en bilingüe… castellano/valenciano o viceversa… que tampoco es tiempo ya de volver a polemizar en esto de la lengua.
Lo cierto es que la exposición en el sitio que la colocaron no luce mucho… apretadita, sin perspectiva y con una luz que deja mucho que desear… supongo que estos munícipes maniseros no tendrán espacios expositivos de mayor calidad, pero bueno, tampoco es el caso ni el momento de polemizar en cuanto a los recursos culturales de los pueblos (bueno, Manises, tengo entendido que por Real Decreto ostenta el título de ciudad, además Histórica y Laboriosa… ¡ahí es na!)
Entrando en materia, no puedo por menos que expresar la gran desinquietud que me ha producido la contemplación/lectura de los diferentes espacios… Gráficamente y a pesar de las deficiencias de luz y perspectiva visual, me han sobrecogido las imágenes. Me han transportado a un tiempo y un espacio en el que no he vivido pero que, supongo que por empatía he sentido como propios.
Colonias rurales abandonadas o reconvertidas, pueblos desplazados por accidentes climatológicos, espacios fabriles y términos municipales sin rentabilidad, y sobretodo dureza, rudeza en el ejercicio diario de la vida. Gente a la que supongo desafortunada por el tiempo en el que les tocó nacer y posteriormente desarraigada por la poca fortuna que les volvió a tocar en eso del vivir.
Bajo las piedras, bajo las aguas, mostrando los más el esqueleto urbano al azote de la erosión, del gamberrismo, del expolio… Presentan el abandono más absoluto. Pueblos, espacios laborales, educativos, íntimos, convertidos ahora objeto etnológico (afortunadamente para lo que hubiera podido ser).
Me aprieta una mano invisible la garganta, el peso de mi bolso en el que apenas guardo las gafas, la cartera, el mp3… se hace casi imposible de sobrellevar al hombro (bueno, en bandolera como viene siempre conmigo). La sala está completamente vacía, en los veinte minutos que he estado no ha entrado nadie… en la semipenumbra del espacio (a fuerza ahorcan) me dirijo hacia un monitor de tv extraplano… puñetas, no funciona, me decepciono, pregunto al conserje de la Casa de la Cultura… ha petado -me contesta-, ha dejado de funcionar y no sabemos cómo ponerlo en marcha… Una pena -añado- vuelvo a la exposición, recojo un par de catálogos con la finalidad de enviárselos a una buena amiga (damnificada como todos las invisibles presencias que intuyo en la sala), seguro que le gustará… espero con total seguridad que, también le llenara de desinquietud, de tristeza… ella sí lo vivió (ya dije, damnificada)… luego tomaré un cortado con leche natural en la cafetería de aquí mismo… en la esquinita de la plaza y, si nadie lo impide con su presencia molestona, pensaré, repasaré silenciosamente algunas de las imágenes que he visto en la exposición… y quizás también pensaré en las ruinas de Domeño; aquellas a las que nunca presté mayor atención a pesar de haberlas visto infinidad de veces conduciendo mi coche por la carreta que nos lleva a Ademuz… Ademuz por esa carretera… ¡ni se os ocurra!… bonita sí, pero tal y como están las cosas, para matarse…
¡Bienaventurados pues, todos los desarraigados! Que parece que sus descendientes aún no los han olvidado (de momento).

Yo tengo un cd de Paco Valls

10 Marzo 2009


Un amigo me envia esto… lo leo… yo también quiero un cd de esos:

Yo tengo un cd de Paco Valls
Conocí casi como por casualidad a Francisco Valls (Paco). Le había oído nombrar en alguna ocasión pero no sabría decir ni dónde ni por quien, cosas de la memoria. Al final, fue todo por casualidad; una comida en el Bar Esmeralda con unos alumnos visitantes de Italia a Manises con el IES Ausias March.


Desconozco enteramente el motivo por el que acudió Valls a esa comida, ¿sería por amistad con el profesor del instituto Luis Royo? Pues no lo sé, ni viene ahora al caso el averiguarlo. Lo que verdaderamente importa es que vino y lo hizo con la generosidad y bonachonería que se le nota nada más le ves por primera vez y además cargado con un buen paquete de discos compactos de una grabación suya “Melodías inolvidables” que nos repartió a todos y cada uno de los que estábamos en aquella comida.

Me guardé el disco en el bolso y al llegar a casa lo escuché en el aparato de música del salón… debería estar solo supongo, porque nadie más supo hasta mucho después de la existencia de aquel disco. Cuando disfruté de él por primera vez, lo que más me impactó fue su voz… profunda, potente… especialmente limpia; pero dado mi poco oído no especialmente dotado para la música y supongo que también por mis múltiples focos a los que prestar atención, provocaron que el cd quedara recogido entre las varias pilas desordenadas de discos que poseo.

Algún tiempo después, quizás un par de años, tuve el privilegio de asistir a un microconcieto de Paco Valls en el IES Ausias March de Manises, supongo que de nuevo estaría allí nuestro cantante manisero por amistad con el mismo profesor. Aquel evento sucedía con motivo de la graduación de unos alumnos de segundo de bachillerato del centro. Paco Valls, acompañado de una soprano cuyo nombre ahora no consigo recordar (nuevamente cosas de la memoria), interpretaron unas muy poquitas obras acompañados al piano. Parecía mentira, daba la sensación de que a los jóvenes estudiantes casi graduados ya y porqué no, también a sus menos jóvenes padres, aquel breve recital, aquellas voces y aquellas melodías para la mayoría absolutamente desconocidas les iban a parecer “un rollo”.

Antes bien al contrario. Al público congregado les (nos pareció) incluso corto, sin duda muy, pero que muy buena señal y de paso un gustazo para nosotros los más mayores, intuir que no todo estaba perdido con la juventud de nuestros hijos. Todo perfecto, pero el disco siguió durmiendo el injusto sueño de los justos en las pilas mal ordenadas de discos que tengo en el salón.

Pasó incluso algo más de tiempo, Paco Valls, que por una buena temporada había sido incluso casi vecino de calle, ya no vivía allí, se le veía menos por el barrio, pero, qué duda cabe creció en mí la admiración que siento por él. Hasta que, eso mismo, pasado algún tiempo y de la mano de nuestro director José Vicente Fuentes Castilla, vino a escucharnos (al Cor Ciutat de Manises en nuestra sede del Patronato de Acción Social). Honestamente desconozco lo que a esta voz privilegiada y manisero ilustre, le pareció lo que hacíamos en esto del canto, pero lo que si es cierto es que no echó a correr, antes bien al contrario. Estuvo allí un buen rato escuchándonos.
Poco después, celebrábamos un concierto en el precioso marco de la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista de Manises en homenaje suyo y además pudimos disfrutar de una pieza que interpretó brillantemente para el publico asistente. Nuestra sociedad coral le regaló una placa en recuerdo de aquel acto y en especial como testimonio de lo orgullosos que nos sentimos de tenerlo como conciudadano. Mientras, yo mismo tuve el honor de dirigir al público unas palabras glosando la personalidad del cantante; privilegio que uno tuvo en aquel momento y el que él me haría convirtiéndome en su biógrafo.

Pero el meollo de la cuestión viene ahora. Algún mes después del citado concierto homenaje a Paco Valls, mi mujer, decidió poner remedio a mi pasividad organizativa en lo que toca a las pilas de discos arreglándolos ella misma y en ello fue, que descubrió este magnífico cd del que trato ahora. ¿Pero cómo tienes esto ahí? ¿Desde cuándo lo tienes? Me increpó muy sorprendida, habida cuenta del tesorito que guardaba de aquella holgazana manera.

Lo cierto es, que, desde que ella lo descubrió, lo hemos escuchado muchas veces, incluso saqué copia (espero que no sea tenido por piratería) para escucharla también cuando vamos en el coche. Desde entonces el disco de Paco Valls i el propio Paco Valls forma parte de nuestras vidas y todo ello en gran medida se lo debemos al Cor Ciutat de Manises, que nos lo descubrió para disfrute general de la ciudad, es pues, una de las muchas cosas buenas que me ha aportado pertenecer a esta sociedad coral… redescubrir, conocer y homenajear a tan singular e ilustre vecino.